Por: Paco Oswaldo Yarlequé Julián
- Lograr ser independientes, así seriamos dueños de nuestro destino.
- Pero también de muchos problemas. Repuse rápidamente.
- Eso es parte del destino, profesor.
- Antes su determinación, no vacile y pregunte:
- ¿Cómo nos llamaríamos?
- RINE, profesor.
- Así, parece que ya lo has pensado (mientas sonreía y los otros escuchaban)
- Si. Seríamos la República Independiente de Negritos.
- ¿Te molesta acaso ser peruano?
- No, me molesta que nos ignoren, aún siendo la mejor ubre que tiene el gobierno. De que me sirve serlo si me tratan mal.
Han pasado algunos años de ese hecho y lo que sé de él es que sigue siendo deslenguado, y si lo recuerdo, es porque a mi me entrego una menuda de lección de independencia.
No proclamo una lucha armada, estoy en contra de la violencia. Aunque la historia a proclamado que la libertad se consigue con sangre. Si fue así pregunto entonces: ¿Qué tan independientes o libres somos? Claro escribo con una óptica de poder ser conductores de nuestro camino al desarrollo.
En ocasión pasada dije que el mayor problema que tenía nuestro pueblo eran sus propios hijos, por el simple hecho de no haber consenso entre nosotros y apuntar a un mismo blanco que es la pobreza (madre de todas nuestras diferencias). Así es apuntar, lo que no quiere decir que todos debemos estar en un mismo punto para atinarle. Debemos aprender a lanzar desde nuestra posición y aprender de quien lo hace mejor y, esto si que requiere humildad.
Otro, dilema son las flatulencias que nos soltamos cuando elegimos a un alcalde. Lo hacemos viendo quien nos puede asegurar la comida por los 4 años siguientes. No es fácil ser líder, pero tampoco es fácil entender al líder cuando este no coaliciona con todas las fuerzas políticas, con los líderes de opinión del pueblo (no involucro a los señores mercenarios del micrófono salvo mínimas excepciones). Dije líderes, no pandilleros, que a la cabeza de organizaciones sindicales bajo seudo defensa de los derechos demuestran su nefasta anarquía parida por su ignorancia en cantidad astronómica. No pretendo salirme de contexto, no deseo terminar sin escribir de nuestro alcalde como tal (No me interesa hablar del padre o esposo, no me compete, de doctor no he sido su paciente y no deseo serlo, pero no puedo asegurar que así siempre será). Pero una de las razones porque éste actual gobierno edil tambalea es por estar plagado de una catatonía total, políticamente dicho y Ud. Doctor políticamente es un hipocondríaco consumado, se diagnostico antes que mal aparezca con un antídoto llamado “aya yeros”, perromuerteros, que a su espalda se lo almuerzan crudo, en amena francachela mientras disfrutan el aroma de su sangre hedionda, en buen cristiano su honor y veracidad que no ha sabido mantener erecta. No basta la buena voluntad la que demostró no tener, la capacidad. Recuerde que no es dueño de la verdad y el destino no de impone. El buen alcalde, debe ser la mejor pluma que tiene el pueblo. ¿Sabe como serlo? Debe ser el mejor tintero, para que no queden dudas por falta del colorido líquido. ¿Sabe cómo serlo? Cómo político se anunció como cleptócrata cuando se puso tamaño sueldo en su primer gobierno (actualmente no lo sé), que resultó ser una cachetada a la dignidad del pueblo y una patada a los testículos de tanto desocupado de nuestra comuna. Por otro lado, reconozco que hasta Cristo tubo y tiene oposición de lo cual somos nosotros, su persona no es la excepción. Ser oposición no es traerse al gobierno de turno abajo, es anunciarle sus errores, y alentar los aciertos. Recuerde que escuchar no es lo mismo que oír. Ud. Oye pero nunca escucha.
Quiero comenzar éste texto trayendo a mi mente un hecho anecdótico que
ocurrió en mi etapa de docente en una casa de estudio de nuestra localidad. Nos
hallábamos en hora de recreo, mientras transcurrían los minutos charlaba con un
grupo de alumnos. Estaban próximos a terminar el año escolar y su secundaria.
Debatimos lo que estudiarían al terminar, qué planes o proyectos. Pero el más
“loco” de todos ellos repuso sin resquemores:
- “Yo, quisiera ser como los ETA, para meterle bombazos al gobierno y nos deje ser gobierno”
- ¿Cómo así? No logro entenderte. Dije.
- “Yo, quisiera ser como los ETA, para meterle bombazos al gobierno y nos deje ser gobierno”
- ¿Cómo así? No logro entenderte. Dije.
- Lograr ser independientes, así seriamos dueños de nuestro destino.
- Pero también de muchos problemas. Repuse rápidamente.
- Eso es parte del destino, profesor.
- Antes su determinación, no vacile y pregunte:
- ¿Cómo nos llamaríamos?
- RINE, profesor.
- Así, parece que ya lo has pensado (mientas sonreía y los otros escuchaban)
- Si. Seríamos la República Independiente de Negritos.
- ¿Te molesta acaso ser peruano?
- No, me molesta que nos ignoren, aún siendo la mejor ubre que tiene el gobierno. De que me sirve serlo si me tratan mal.
Han pasado algunos años de ese hecho y lo que sé de él es que sigue siendo deslenguado, y si lo recuerdo, es porque a mi me entrego una menuda de lección de independencia.
No proclamo una lucha armada, estoy en contra de la violencia. Aunque la historia a proclamado que la libertad se consigue con sangre. Si fue así pregunto entonces: ¿Qué tan independientes o libres somos? Claro escribo con una óptica de poder ser conductores de nuestro camino al desarrollo.
En ocasión pasada dije que el mayor problema que tenía nuestro pueblo eran sus propios hijos, por el simple hecho de no haber consenso entre nosotros y apuntar a un mismo blanco que es la pobreza (madre de todas nuestras diferencias). Así es apuntar, lo que no quiere decir que todos debemos estar en un mismo punto para atinarle. Debemos aprender a lanzar desde nuestra posición y aprender de quien lo hace mejor y, esto si que requiere humildad.
Otro, dilema son las flatulencias que nos soltamos cuando elegimos a un alcalde. Lo hacemos viendo quien nos puede asegurar la comida por los 4 años siguientes. No es fácil ser líder, pero tampoco es fácil entender al líder cuando este no coaliciona con todas las fuerzas políticas, con los líderes de opinión del pueblo (no involucro a los señores mercenarios del micrófono salvo mínimas excepciones). Dije líderes, no pandilleros, que a la cabeza de organizaciones sindicales bajo seudo defensa de los derechos demuestran su nefasta anarquía parida por su ignorancia en cantidad astronómica. No pretendo salirme de contexto, no deseo terminar sin escribir de nuestro alcalde como tal (No me interesa hablar del padre o esposo, no me compete, de doctor no he sido su paciente y no deseo serlo, pero no puedo asegurar que así siempre será). Pero una de las razones porque éste actual gobierno edil tambalea es por estar plagado de una catatonía total, políticamente dicho y Ud. Doctor políticamente es un hipocondríaco consumado, se diagnostico antes que mal aparezca con un antídoto llamado “aya yeros”, perromuerteros, que a su espalda se lo almuerzan crudo, en amena francachela mientras disfrutan el aroma de su sangre hedionda, en buen cristiano su honor y veracidad que no ha sabido mantener erecta. No basta la buena voluntad la que demostró no tener, la capacidad. Recuerde que no es dueño de la verdad y el destino no de impone. El buen alcalde, debe ser la mejor pluma que tiene el pueblo. ¿Sabe como serlo? Debe ser el mejor tintero, para que no queden dudas por falta del colorido líquido. ¿Sabe cómo serlo? Cómo político se anunció como cleptócrata cuando se puso tamaño sueldo en su primer gobierno (actualmente no lo sé), que resultó ser una cachetada a la dignidad del pueblo y una patada a los testículos de tanto desocupado de nuestra comuna. Por otro lado, reconozco que hasta Cristo tubo y tiene oposición de lo cual somos nosotros, su persona no es la excepción. Ser oposición no es traerse al gobierno de turno abajo, es anunciarle sus errores, y alentar los aciertos. Recuerde que escuchar no es lo mismo que oír. Ud. Oye pero nunca escucha.
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