INCENDIO SIGUE ACTIVO EN REFINERÍA DE VENEZUELA

domingo, 26 de agosto de 2012

El accidente registrado en la madrugada del sábado cobró la vida de 39 personas, 18 de ellas efectivos de la militar Guardia Nacional Bolivariana.


El incendio provocado por una devastadora explosión en la principal refinería de Venezuela seguía activo el domingo, más de 30 horas después del accidente que dejó 39 muertos y sumió al país en un duelo nacional decretado por el Presidente Hugo Chávez. 

"En la noche de ayer, nuestros abnegados efectivos bomberiles de (la estatal) PDVSA y de las alcaldías municipales estuvieron batallando contra un  viento errático que hizo complejas las operaciones" para extinguir las llamas, dijo a media mañana del domingo el vicepresidente venezolano, Elías Jaua, desde la refinería de Amuay, en el estado noroccidental de Falcón. 
"Hoy el fuego continúa confinado a dos tanques de crudo", de los nueve que resultaron afectados tras la explosión, aseguró el vicepresidente, explicando que unas 20 de las 200 familias que vieron sus casas afectadas por el accidente  fueron albergadas en una base naval cercana. 
Las llamas que salían de los tanques eran de unos 100 metros de ancho y más de 50 metros de alto, y podían apreciarse claramente desde varios kilómetros de distancia, comprobó la AFP. 
"¿Qué podría pasar en el peor de los casos? Que no los podamos apagar (los dos tanques) y estimamos por lo menos un par de días hasta que se consuman en su totalidad", explicó por su parte el gerente de refinación de PDVSA, Jesús Luongo, para quien esta posibilidad "no reviste ningún riesgo". 
El incendio se desató el sábado de madrugada, luego de una fuga de gas en el patio de tanques de almacenamiento.  
El presidente Chávez, que se encuentra en plena campaña para buscar su reelección en los comicios del 7 de octubre, ordenó la apertura de una  investigación para esclarecer las causas y decretó tres días de duelo nacional. 
El accidente, el peor registrado en un complejo de PDVSA, se cobró la vida de 39 personas, 18 de ellas efectivos de la militar Guardia Nacional  Bolivariana (GNB) que custodiaban el complejo y habitaban en sus inmediaciones, así como de 15 de sus familiares. Otros seis cadáveres estaban por identificar. 
El sábado por la noche, una quincena de personas seguían hospitalizadas, sin que por el momento se conozca su estado de gravedad. 
La refinería se encuentra en una zona residencial y comercial donde viven trabajadores del complejo con sus allegados, así como familias pobres que se instalaron en barriadas de los alrededores.  
El domingo por la mañana, algunas personas residentes más allá del perímetro acordonado por las fuerzas de seguridad recogían sus enseres y se  disponían a abandonar sus casas afectadas por el accidente, mientras otros mostraban su voluntad de permanecer en el lugar, constató la AFP. 
"No tengo miedo. Por el momento dicen que no va a estallar de nuevo" la refinería, dijo Alí Bello, de 60 años, sentado frente a su precaria vivienda  con el techo inclinado producto del siniestro.